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Del concepto a lo tangible, es el título de la exposición que Antonio Jurado, un joven de nuestra vecina localidad de Gilena, inauguró el
pasado viernes y que se podrá visitar en el ayuntamiento de Estepa
durante un mes. Carmen Sánchez, delegada de cultura del Ayuntamiento de
Estepa presentó el acto y agradeció la asistencia de amigos y amantes
del arte que se dieron cita en el hall del edificio del ayuntamiento en
una tarde fria y lluviosa. Por su parte, Eusebio Rico, otro artista
escultor, hizo las veces de presentador de Antonio Jurado, de quien
resaltó su valía como trabajador de la piedra y capaz de sacar
movimiento y plasticidad a un material, en principio, tan frio como un
bloque de piedra.'
Así reza en la
web oficial del ayuntamiento de Estepa.
Antonio Jurado, un joven escultor que está dando pasos por consolidarse
en este difícil mundo del arte, de la escultura y del trabajo de la
piedra en talla directa o lo que es lo mismo, a cincel y martillo,
como se suele decir. Nuestra comarca es muy rica en piedra, tiene una
tradición de siglos en la cantería y no es difícil entender que el
soporte de su obra sea la piedra.
En esta ocasión además y después de exponer en Estepa (y tras pasar por varias exhibiciones como el Museo Del Inca en Montilla, en la sala de exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, el museo de Osuna, en la feria de arta MarBart 2012 o en su propia localidad, expondrá en Madrid por primera vez), presentó una interesante selección de fotografías sobre una instalación efímera que realizó recientemente y como él mismo contó, en la que sus amigos
pintaron sobre su cuerpo párrafos de la Carta Universal de Derechos Humanos y que con la que él quiso expresar su preocupación por las injusticias humanas y la frágil relación de las personas en una sociedad como la actual.
Para mí además, la inauguración tuvo algo de personal, porque para mí era tan importante el asistir como el
acompañar a mi querido Eusebio Rico,
quien hizo de maestro de ceremonias y nos presentó el talento de este
chico aquien él conoce de su época como profesor escultor en la
Escuela del Mármol
de Fines, en Almería. La ocasión lo merecía y tras la inauguración lo
celebramos entre amigos.
En el hall del ayuntamiento nos dimos cita amigos y entusiastas del
arte, ya que la ocasión lo merecía, sobre todo en una localidad como
Estepa, con una rica oferta de 'cultura tradicional' pero sin embargo muy limitada en
cuanto a ofertar otras actividades (por falta de arrojo, por falta de
ganas dinero quizás). Los que demandamos otro tipo de expresiónes artísticas y vanguardias expositivas (que las hay), las que van
más allá del toque regionalista, sacro y festivo tan común, celebramos mucho las
pocas
veces que tenemos actividades como ésta, independientemente del
carácter público o privado de las mismas, ya que son contadas las ocasiones en
las que poder disfrutar de una buena velada.
Pero las
ha habido hay: música, como el festival anual
Zimmerman dedicado a la
música de Bob Dylan, los conciertos (para mí) antológicos como aquellos de Jarcha o Juan Perro, o el el
jazz que actualmente hacen
Carlos López y su cuarteto todos los jueves amenizando el gastro-bar Homenaje;
tertulias como los actuales martes de idiomas&tapas o los recitales de
poesía y ciclos de
cine, 'Los 39 Escalones', que hace años organizaba mi antiguo profesor de
literatura,
Virgilio Cara, quien entre adolescentes y 'lugareños' se atrevía a ahondar en corrientes artísticas como las vanguardias francesas de la
nouvelle vague o exploraba lo trágico del expresionismo alemán; o aquel ciclo de
cine documental cubano de
Santiago Álvarez que
incluso nos trajo a su viuda, Lázara Herrera, para contarnos en dos días el trabajo de un cineasta tan reconocido; los
teatros del festival Itálica que se perdieron y se echan en falta con gran pesar, gracias a los cuales podías ver a
Los Ulen y un Paco Tous antes de Los Hombres de Paco, unos Tricicle (sí) jovencitos (más yo) o una representación del
Tartufo de Molière; o exposiciones de
fotografía como
la de la serie de Chernobil de
Quino Castro; de pintura
como aquella exposición privada sobre el gran pintor
Guennadi Ulibin en 2002 o la que expuso la colección de
arte ruso de Enrique Garriga el año pasado, y aquella que allá por mediados de los 90 trajo a Estepa los fondos de la
Sala Conca (Tenerife) tras pasar por
ARCO... Recuerdo aquel taller de
collage y pintura que hizo Paqui Fernández y del que salió el mural-mosaico de Estepa que hay en la Casa de La Cultura (y del que yo hice tres de las teselas) o el de
papel reciclado con la reconocida pintora
Pepa Rubio (de la que me hice amiga entonces y que
después me invitó a la presentación de una maravillosa exposición, Ghurabá, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en el año 1999). O el curso sobre
arte contemporáneo que impartió el pintor sevillano
Curro González que me abrió los ojos, amplió mi mirada al arte y que para mí supuso un antes y un después en el entender las abstracciones y vanguardias del siglo XX...
Cosas que no me explico aún cómo ocurrieron, en el buen sentido,
pero de las que me alegro haber sido protagonista de excepción.
En
esas contadas veces se ha demostrado que
hay avidez por la cultura, que
la
cultura es demandada por el público y que hay público para disfrutar de
otras cosas, mucho público, y de forma compatible con las fomas populares;
y ahí
rompo una lanza para músicos como mi hermano, quien siempre ha tenido claro que lo suyo es el rock y el punk y su
Garito Rock, el festival de punk-rock que él y su grupo pusieron en marcha hace años, ha vuelto a recuperarse aunque ya sin él; o como la exposición de collages que realizó la artista
Merche Chía hace varios meses en el taller de
Eusebio Rico y que ya os
conté
aquí.
No es todo o nada, como véis: no hay que pedir a Guayasamin, a Hopper, a los hiperrealistas americanos, a Chagall, a Matisse, a Dalí o a Chillida, no hay que pedir a Balenciaga o a Versace, a Gris, Tápies, Joan Brossa o la cerámica de Picasso. Hay que querer apostar por la diversidad y la diferencia. Hay que intentarlo.
Viva la cultura, que es muy grande y muy diversa.
No os perdáis los que podáis, el trabajo de Antonio Jurado, que esperemos dé mucho que hablar.
¡B.esos!