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25.5.15

Otro DIY espectacular para la boutique | Another spectacular makeover



Hoy os cuento cómo es otra de las piezas estrella de la boutique de Estepa. Otro mueble de esos que nunca imaginarías en su 'antes', en el cual pasaba totalmente desapercibido, que es su 'después' se iba a volver tan perfecto. En el post de la consola ya os contaba que parte de la transformación que le hacíamos ocurría mientras preparaba otro DIY. Pues aquí tenéis ese DIY. La mesa central de la boutique. Así además os vamos desvelando pequeños tips. Bueno, en breve desvelaremos todo, la verdad sea dicha! 

La boutique tendrá una mesa central no solo como punto de decoración. Su uso tenemos la intención de que sea múltiple. Un lugar donde exponer productos, un lugar útil de display y por supuesto, pieza central de decoración.

Pues bien, como expliqué antes, en el post de la consola, el estilo de la boutique estaba muy definido. Toques de blanco, madera neutra natural, magenta 'Balbina Arias pantone'... Las ideas claras, pero faltaba la pieza. ¿De dónde sacar una mesa redonda de madera, de al menos metro diez de diámetro, de un solo pie? Porque claro, buscas inspiración, te vas a Pinterest y ves 'esa mesa' en ese pin y claro. Ésa es La Mesa que ya sabes que vas a querer. Sí, qué fácil. Pero ¿dónde estaba esa mesa?

Pero tuve de nuevo una suerte increíble. Gracias a Loli Villalba, amiga de mi madre, coleccionista y apasionada por los objetos vintage, y con la que ya he colaborado con anterioridad y de quien tengo en casa algunas piezas especiales compradas de su tienda-rastro. Así que ella tuvo la pieza clave. Ella tenía la mesa. De roble macizo. De una pata central con bola. De mas de un metro de diámetro.

La mesa que Loli tenía era muy oscura, recuperada de alguna casa de estilo clásico, tan ochentero, de las casas formales de los padres. Íbamos a devolverle su esplendor con una nueva vida. Íbamos, porque este DIY no lo hice sola. Eusebio Rico, conservador y restaurador, amigo y alma gemela, fue mi mitad en el proceso.

Pintura blanca, mezclada con unas gotas de rosa beige (para matar el blanco) para la pata. Lijadora y cera de ebanista neutra para la tapa. Radio 3, sábado por la mañana, su taller de restauración, risas y ganas de pasar un rato, hicieron la magia, y solo necesitamos unas horas de aquella mañana de sábado. Este DIY ha sido tan sencillo de hacer, que os dejo directamente las fotografías del proceso. Creedme, lo pasamos tan bien en el momento pintura y lijado que se me pasó la mañana rapidísima.

Estos fueron los pasos que seguimos:

. Lijado manual completo con lana de acero para quitar polvo, algo de barniz y abrir los poros de la madera.

. Pintura mate para madera blanca, que como os he dicho, le bajamos el blanco nuclear un poco con unas gotas de rosa beige, dándole un aire más vintage. La pintura la aplicamos a pincel para los recovecos y a rodillo, por toda la superficie de la pata. Le dimos dos capas, la segunda después del secado completo de la primera se la dio Eusebio al día siguiente.

. Lijado con la lijadora electrica de la tapa, hasta quitar todo el barniz y dejar la madera desnuda.

. Encerado de tapa y pata con cera para ebanista incolora para protegerla por completo.






















Queda muy-muy poquito para que la veáis en todo su esplendor en la boutique... ¡Vais a alucinar!

¡Besos!


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This is the other furniture makeover we made for the upcoming boutique. An absolutely marvelous oak table I found at the vintage store of Loli Villalba, one of my mother's best friends. On this occasion I had the pleasure to make this work with my beloved Eusebio Rico. This one is easier to get by the pictures, but again, feel free to use a web translator to get the whole DIY!



11.5.15

La nueva vida de una consola retro | DIY makeover for a 60's console



Ya queda muy poco para tener lista la boutique, y desde hace unos días como habréis visto por las redes, hemos adornado la obra a pie de calle con una pancarta de 'muy pronto' que está llamando muchísimo la atención por su originalidad y que veréis estos días si pasáis por la avenida de Andalucía. Me gusta esa sensación de compartir y de ir contando cosas, ya lo sabéis. Y como esta boutique es muy especial en todos los detalles que va a tener, hoy os cuento uno de ellos. Porque 'el diablo está en los detalles'.

Éste está relacionado con la parte más personal del proyecto, la he te hace implicarte de forma directa. Y es que en la decoración no todo es comprar y poner, prefabricado y hala. No. Hemos querido actuar, y cuando contacté con María para el diseño, las dos tuvimos muy claro que habría DIY. Formar parte activa, que el espacio tenga 'alma' y que cuente cosas.


A finales de diciembre ya andaba dándole vueltas al proyecto y antes de incluso de hablar con María. Ya por aquel entonces tenía claro que el estilo nórdico era el que me gustaría que tuviera la boutique. Cuando en enero María me propuso las primeras ideas, una de las piezas que proponía para la decoración era una consola de aire retro pero con un toque más actual, que sería el lugar donde ubicaríamos el rincón más puramente nórdico, el menos funcional en el sentido estricto de uso de la boutique, pero el más decorativo y el más personal. Y me enseñó esta preciosidad que había visto en la web del Rastronauta.

Lo siguiente fue ir 'corriendo' a ponerme en contacto con Alberto, la mente inquieta detrás de El Rastronauta, y cuando me dijo que la consola estaba aún disponible (albricias, pensé), enseguida se la reservé.


Estaba en perfecto estado, con la huella de las décadas y del uso, cosa que adoro, pero en perfecto estado. Lo único que tenía de inconveniente era el color. La boutique es muy luminosa. Hay mucha presencia de blanco. Habrá madera, pero en tonos muy neutros, puros. Y algún detalle de color, como el magenta Balbina Arias, que irá salpicando por aquí y allí; verdes, cobres... Pero todo en una gama muy escandinava. Así que aunque la materia prima la teníamos, la consola ya 'sabía' que iba a sufrir un cambio de imagen. Y ese cambio de imagen tenía que ser 'handmade'.

Blanco y color madera sin tratar. Esa sería la clave del DIY.

Para el lacado en blanco al final me decidí a llevarla a una carpintería profesional. No me sobraba el tiempo, estaba bastante agobiada con tantas cosas por hacer y además, no me fiaba de mi lacado y que mis brochazos se notasen más de lo debido, así que aunque sabía seguro que no iba a ser difícil hacerlo yo misma, no quería que tuviese un acabado rugoso o demasiado rústico; y eso, unido a la falta de tiempo, me hizo tomar esa decisión. Francisco de Rodimu (Estepa) me dio un presupuesto por el lacado. Así que el lacado es la única parte que no hice yo misma.


Lo primero fue quitarle los tiradores, unos preciosos apliques de latón, muy oxidados, apagados y con un exceso de pátina que necesitaba urgentemente quitar para devolverles su brillo inicial.



Me llevé los tiradores para limpiarlos y dejé en Rodimu la consola. Han hecho un trabajo magnifico. Además han entendido mi forma de trabajar y a medida que iban dando 'pasos' con ella, Francisco me iba llamando para que me pasase y pudiese documentarlos fotográficamente, algo que agradezco ¡por la paciencia que han tenido conmigo y mis fotos!


Lo primero, me dijo, era hacer una prueba de lijado para ver si al quitarle el barniz brillo la madera respondía bien y así saber si se podría lacar después o escupiría la pintura nueva, cosa que todo sea dicho, de haber ocurrido hubiera sido un problema porque no había previsto un plan B. Una vez comprobado que no habría inconvenientes (menos mal), lo siguiente fue tapar con masilla los pequeños desperfectos e igualar la superficie. Y lijarla completamente.


Lo siguiente, proteger las patas y su estructura con cinta de carrocero, y proceder a lacarla con dos manos de pintura y una capa de barniz mate protector.

Entre tanto mi tarea era limpiar los tiradores. Y lo hice mientras hacía otro DIY. Dos por uno. Éste otro, del que os hablaré en la próxima entrega y que documentaré igualmente, lo he estado realizando con la inestimable ayuda de mi querido Eusebio Rico: una mesa de roble preciosa que al igual que la consola, le hemos dado tal cambio que no os vais a creer que sea la misma cuando veáis el antes y el después. Tuve un ratito en el que solo uno de los dos podía hacer cosas, así que mientras él lijaba mesa, yo limpiaba tiradores con un estropajo de acero. Frotando frotando, empezaron a volverse de un dorado precioso y brillantes brillantes. Aún así y por consejo de Eusebio, no se han quedado al completo como nuevos: en algunas partes estratégicas he querido conservar un poco de la huella de su anterior vida, y aunque brillantes, tienen un poco de pátina, que creo que se aprecia. Para finalizar, un barniz en spray que los conserve brillantes todo el tiempo posible. Para quien no lo sepa, el latón, como el bronce, tiende a oscurecerse muy pronto si no tiene uso (recordad cualquier estatua en cualquier ciudad italiana por ejemplo, en la que las partes que los turistas tocan por aquello de la suerte están doradas y pulidas y las que no, ennegrecidas y oscuras).


Consola lacada y tiradores limpios (¿habéis visto qué cambio?) Empezaba a tener otro (precioso) aspecto.


Rodimu me trajo de vuelta la consola y ahora le tocaba el turno a las patas. Y esa parte sí que fue DIY total. Lijadora eléctrica, aspiradora y mascarilla para el polvo, patio (de mi casa) para buena ventilación, consola bocabajo sobre una mesa, toalla para protección y evitar golpes en el lacado, Emilio haciéndome compañía (qué pesado es a veces un gato) y... ¡La paciencia de mis vecinos por el ruido!



Se aprecia perfectamente el cambio de color, ¿lo veis? Ese barniz color avellana desapareció y poco a poco fue viéndose el verdadero color de la estructura de las patas, un tono precioso de madera cruda, que era lo que yo justamente buscaba. Solo un par de mañanas han sido necesarias. Sábado y domingo lijando, cuidando las esquinas, los rebordes y salientes. Y varias pasadas, hasta quitar todo el barniz. Una vez terminado, quité el polvo residual con un paño seco y (que me perdonen los puristas si eso no se hace), le di un leve repaso con un spray limpiamuebles (aplicado en el paño, ojo, no en el mueble) para terminar de dejar limpia la superficie de cualquier resquicio de polvo.


Porque por último, el toque final de protección. El encerado de la madera.


Han sido suficientes un par de capas. Con el calor que ya hace, el secado ha sido rapidísimo. El encerado es importante sobre todo después de haberla lijado ahí a lo bestia, algo tan agresivo para dejar la madera vista desnuda, así que sin esa protección lo 'mejor' que podría ocurrir en el futuro iba a ser el deterioro de la estructura y las patas. Yo he usado cera incolora pero las hay con tonos de color. En mi caso como os he dicho, la idea era ver el mueble con el color de la madera cruda. Y pasar un paño limpio y seco para dar brillo a la cera. C'est fini.

Y por fin, el resultado. El before and after.


Del DIY me he encargado yo, pero María os lo contará también en su blog, junto con todas las cosas que estamos contando bajo el hashtag #proyectoBA. Por mi parte, deciros que queda muy poco para que la veáis en su ubicación definitiva. Estad atentos porque ¡os va a en-can-tar...!


¡Besos!

Un por cierto: Si os fijáis en una de las fotos del momento lijado-de-patas (esquina inferior derecha) hay una pequeña marca, un desgarrón en la pintura blanca... Mea culpa: un mal toque con la lijadora, un descontrol momentáneo, un yoquesé... Lo he dejado como huella indeleble de todo el proceso, he decidido no taparlo. Como recuerdo de que hay que extremar el cuidado hasta en lo más insignificante, cuando se trabaja con herramientas: vaya ahí mi advertencia.



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This retro 60's console is one of the goods I am using in the boutique's decor. In this post I'm explaining the makeover from a old-retro furniture to a wonderful new-vintage one. Inspired by the nordic style the console is going to be one of the starring pieces when in its new place.

Please feel free to use a web translator to get the whole DIY. Thank you!











3.3.14

Un Making Of by Cocatoo

Detrás del proyecto Cocatoo están Elena Carazo y su marido, Benjamin Garrido. Elena es periodista, y su faceta más conocida es en el programa Hoy Por Hoy de Cadena Ser, desde Radio Sevilla con Salomón Hachuel, (el programa que conducen desde nacional Pepa Bueno y Gemma Nierga de lunes a viernes); Elena es una mami muy cool, una activa tuitera (@elenacarazo), adora la moda y además se le nota porque está volcada en promocionar y poner en valor la moda en Sevilla en todo lo que esté en su mano. De hecho todos los miércoles desde su sección propia en Hoy Por Hoy ha hecho una apuesta por dar a conocer los nuevos talentos y los nuevos valores de la moda andaluza; gracias a ella os pude hablar en directo de mi viaje a Uzbekistan el pasado mes de octubre.

Cocatoo es un proyecto precioso, que aunque no le pesa lo más mínimo, la tiene ahora trabajando los fines de semana de aquí a que termine la temporada de bodas. Con Cocatoo hacen la parte audiovisual de los enlaces, convirtiéndolas en las más bonitas ever. ¡Con lista de espera y sólo llevan un año en marcha!

Y va más allá. Porque otro de los proyectos de Cocatoo es ampliar sus maravillosos vídeos más allá de las bodas, y por eso cuando me propusieron realizar una mini-película para Balbina Arias me pareció una idea preciosa.

El sábado nos volcamos al 100%, Balbina Arias team completo y el equipo de Cocatoo, todo para que el resultado final sea espectacular y súper cuidado.





Un gustazo además, contar con las 'peque-ayudantes' Garrido Carazo, que me 'adoptaron oficialmente como tía'. Y aquí está la prueba de lo bien que lo pasamos,




 ¿No son adorables los dibujos de Claudia y María? ¡Me encantan los corazones y el sol!



Si queréis conocerlos y conocer el delicado trabajo del equipo de Cocatoo este fin de semana tenéis una oportunidad magnífica en Sevilla; os esperarán en el hotel La Sacristía, el 8 y 9 de marzo, donde se celebrará 13Room, un precioso evento organizado por Violeta & Co.


¡Muy pronto veréis el resultado de Cocatoo para Balbina Arias!

Me veréis cosiendo, dibujando, probando, preparando, empaquetando... Yo estoy segura de que será precioso.

www.cocatoo.es



¡B.esos!

12.2.14

Del Concepto a lo Tangible. Cultura en Estepa





'Del concepto a lo tangible, es el título de la exposición que Antonio Jurado, un joven de nuestra vecina localidad de Gilena, inauguró el pasado viernes y que se podrá visitar en el ayuntamiento de Estepa durante un mes. Carmen Sánchez, delegada de cultura del Ayuntamiento de Estepa presentó el acto y agradeció la asistencia de amigos y amantes del arte que se dieron cita en el hall del edificio del ayuntamiento en una tarde fria y lluviosa. Por su parte, Eusebio Rico, otro artista escultor, hizo las veces de presentador de Antonio Jurado, de quien resaltó su valía como trabajador de la piedra y capaz de sacar movimiento y plasticidad a un material, en principio, tan frio como un bloque de piedra.'

Así reza en la web oficial del ayuntamiento de Estepa. Antonio Jurado, un joven escultor que está dando pasos por consolidarse en este difícil mundo del arte, de la escultura y del trabajo de la piedra en talla directa o lo que es lo mismo, a cincel y martillo, como se suele decir. Nuestra comarca es muy rica en piedra, tiene una tradición de siglos en la cantería y no es difícil entender que el soporte de su obra sea la piedra.











En esta ocasión además y después de exponer en Estepa (y tras pasar por varias exhibiciones como el Museo Del Inca en Montilla, en la sala de exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, el museo de Osuna, en la feria de arta MarBart 2012 o en su propia localidad, expondrá en Madrid por primera vez), presentó una interesante selección de fotografías sobre una instalación efímera que realizó recientemente y como él mismo contó, en la que sus amigos pintaron sobre su cuerpo párrafos de la Carta Universal de Derechos Humanos y que con la que él quiso expresar su preocupación por las injusticias humanas y la frágil relación de las personas en una sociedad como la actual.




Para mí además, la inauguración tuvo algo de personal, porque para mí era tan importante el asistir como el acompañar a mi querido Eusebio Rico, quien hizo de maestro de ceremonias y nos presentó el talento de este chico aquien él conoce de su época como profesor escultor en la Escuela del Mármol de Fines, en Almería. La ocasión lo merecía y tras la inauguración lo celebramos entre amigos.






En el hall del ayuntamiento nos dimos cita amigos y entusiastas del arte, ya que la ocasión lo merecía, sobre todo en una localidad como Estepa, con una rica oferta de 'cultura tradicional' pero sin embargo muy limitada en cuanto a ofertar otras actividades (por falta de arrojo, por falta de ganas dinero quizás). Los que demandamos otro tipo de expresiónes artísticas y vanguardias expositivas (que las hay),  las que van más allá del toque regionalista, sacro y festivo tan común, celebramos mucho las pocas veces que tenemos actividades como ésta, independientemente del carácter público o privado de las mismas, ya que son contadas las ocasiones en las que poder disfrutar de una buena velada.

Pero las ha habido hay: música, como el festival anual Zimmerman dedicado a la música de Bob Dylan, los conciertos (para mí) antológicos como aquellos de Jarcha o Juan Perro, o el el jazz que actualmente hacen Carlos López y su cuarteto todos los jueves amenizando el gastro-bar Homenaje;  tertulias como los actuales martes de idiomas&tapas o los recitales de poesía y ciclos de cine, 'Los 39 Escalones', que hace años organizaba mi antiguo profesor de literatura, Virgilio Cara, quien entre adolescentes y 'lugareños' se atrevía a ahondar en corrientes artísticas como las vanguardias francesas de la nouvelle vague o exploraba lo trágico del expresionismo alemán; o aquel ciclo de cine documental cubano de Santiago Álvarez que incluso nos trajo a su viuda, Lázara Herrera, para contarnos en dos días el trabajo de un cineasta tan reconocido; los teatros del festival Itálica que se perdieron y se echan en falta con gran pesar, gracias a los cuales podías ver a Los Ulen y un Paco Tous antes de Los Hombres de Paco, unos Tricicle (sí) jovencitos (más yo) o una representación del Tartufo de Molière; o exposiciones de fotografía como la de la serie de Chernobil de Quino Castro; de pintura como aquella exposición privada sobre el gran pintor Guennadi Ulibin en 2002 o la que expuso la colección de arte ruso de Enrique Garriga el año pasado, y aquella que allá por mediados de los 90 trajo a Estepa los fondos de la Sala Conca (Tenerife) tras pasar por ARCO... Recuerdo aquel taller de collage y pintura que hizo Paqui Fernández y del que salió el mural-mosaico de Estepa que hay en la Casa de La Cultura (y del que yo hice tres de las teselas) o el de papel reciclado con la reconocida pintora Pepa Rubio (de la que me hice amiga entonces y que después me invitó a la presentación de una maravillosa exposición, Ghurabá, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en el año 1999). O el curso sobre arte contemporáneo que impartió el pintor sevillano Curro González que me abrió los ojos, amplió mi mirada al arte y que para mí supuso un antes y un después en el entender las abstracciones y vanguardias del siglo XX... Cosas que no me explico aún cómo ocurrieron, en el buen sentido, pero de las que me alegro haber sido protagonista de excepción.

En esas contadas veces se ha demostrado que hay avidez por la cultura, que la cultura es demandada por el público y que hay público para disfrutar de otras cosas, mucho público, y de forma compatible con las fomas populares; y ahí rompo una lanza para músicos como mi hermano, quien siempre ha tenido claro que lo suyo es el rock y el punk y su Garito Rock, el festival de punk-rock que él y su grupo pusieron en marcha hace años, ha vuelto a recuperarse aunque ya sin él; o como la exposición de collages que realizó la artista Merche Chía hace varios meses en el taller de Eusebio Rico y que ya os conté aquí.

No es todo o nada, como véis: no hay que pedir a Guayasamin, a Hopper, a los hiperrealistas americanos, a Chagall, a Matisse, a Dalí o a Chillida, no hay que pedir a Balenciaga o a Versace, a Gris, Tápies, Joan Brossa o la cerámica de Picasso. Hay que querer apostar por la diversidad y la diferencia. Hay que intentarlo.

Viva la cultura, que es muy grande y muy diversa.

No os perdáis los que podáis, el trabajo de Antonio Jurado, que esperemos dé mucho que hablar.


¡B.esos!


Créditos fotográficos_ Quino Castro, Balbina Arias